Por qué necesitamos que vuelva Duke Nukem
Dungeon of the AEDians: the Dragonyawn
 
Por lo visto han cerrado el servicio y han detenido a varios responsables.
Debía ser el único capullo que distribuía archivos legales... en fin, me tocará subir los mirrors de descargas a otra parte :P
Un proyecto personal más que añadir a mi lista de cosas para "cuando tenga tiempo" (léase "un futuro lejano indeterminado")
Trapers 1: ¡el remake!
¿Y de qué va la cosa? Pues Trapers fue un FPS algo viejuno que hice en aquellos maravillosos años en los que windows aún ejecutaba aplicaciones de DOS (¡compañíaQueYaSabéisTodos®, que te dén por saco! Lo bonito del juego era su cutreza premeditada: todo hecho en papel cuadriculado y sin animaciones, y aún así con diferentes niveles de ambientaciones únicas.
Es una pena que las nuevas generaciones se pierdan tal obra de arte:

Por eso he decidido portarlo a sistemas actuales (Linux y a ser posible Windows), pero claro, tendría que hacer cambios para que los jugadores actuales se sientan cómodos:
Condiciones y restricciones que me voy a imponer:
Probablemente este remake acabe siendo una basura (bueno, más aún de lo que era el original), pero me sirve como excusa para trastear algún engine que otro.
Duke Nukem 3D llegó en un momento en el que los FPS se tomaban demasiado en serio a sí mismos. Era un juego lleno de humor absurdo que podía hacer gracia a veces. En esa época, Doom2 y Quake eran jodidamente serios y competitivos (y diría que aburridos, lo siento), y de repente llega este juego, en el que puedes ir a ver a unas strippers, luego ir al baño y abrir la puerta de una patada para descubrir que un alien estaba cagando y volarle la cabeza de un escopetazo, echar una meada, mirarte al espejo e irte a pegar tiros a un pub a cerdos con uniforme, para abrirte camino hasta un boss al que dices: "te voy arrancar la cabeza y voy a cagar dentro de tu cuello" (y tras matarlo, lo hace).
Ahora volvemos a vivir un momento en el que los FPS se habían vuelto monótonos, con una bifurcación clara: los de marines espaciales sudorosos y los clones del call of duty. Luego está el crysis, pero como no puedo gastarme 700.000 euros en una tarjeta gráfica para jugarlo, me guío por los videos y parece muy bonito pero tan aburrido como todos. Duke Nukem Forever ha sido presentado con una demo jugable en el PAX 2010, y promete volver a hacer lo que hizo en los 90: traer un juego no tan avanzado como la competencia, pero sin duda con algo diferente que ofrecer.
¡A todos los desarrolladores de FPS genéricos, serios y en tonos marrones, que os dén!
Inspirado en un thread de reddit.
Esta breve nota no va a incluír capturitas de pantalla de mis juegos favoritos. Tampoco es basura nostálgica. O igual sí.
Mi ex solía decir que los videojuegos no son arte. Que pueden contener arte en forma de música, ilustración y vídeo, pero que los juegos en sí no lo son. Gilipolleces Tonterías. Ella no tuvo la suerte de cruzarse con auténtico arte digital, pues nunca jugó a nada más allá de World of Warcraft o Los Sims. Cientos de blogs escriben largo y tendido sobre si los videojuegos pueden ser arte, casi siempre sin llegar a una conclusión. No lo veo tan difícil.
Ella tenía razón sólo en parte. World of Warcraft tiene un gran acabado gráfico pese a los pocos polígonos y recursos necesarios (ese gran trabajo en cuanto a texturas es, desde luego, arte). O era cierto antes de que todo el juego se fuera poco a poco al carajo, pero eso no viene a cuento ahora. Cuando juegas al wow, puedes dedicar infinidad de horas a hacer recados o a repetir una mazmorra cientos de veces hasta que te suelten una pieza de armadura que quizá sustituyas en la siguiente mazmorra. Y puedes divertirte mucho. Pero no es una experiencia que vayas a recordar 10 o 20 años más tarde. Son especialmente el género de aventuras y a veces sus derivados (RPGs, Survival Horrors, etc) los que son capaces de lograr algo así.
Historias y personajes, diálogos y momentos que sigas recordando el resto de tu vida con el mismo cariño que los de tu peli favorita de Tarantino. Ahí está el arte con el que muchos jugadores (especialmente la mayoría de hardcore gamers actuales) jamás han estado en contacto y no serán capaces de comprender. Ni es necesario.
El compañero Kbrónigus, uno de los personaje secundarios de la saga Trapers, ha conseguido establecer comunicación desde Marte. Parece que quiere tener un blog sobre videojuegos de última generación. Puede que las comunicaciones lleguen con algo de retraso, pero el chico está ilusionado y hay que apoyarle.
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